es Voces de China
N° 18 | 31.10.2021
Por qué China no está suprimiendo al capital sino a su “expansión desordenada”
Wei Jie
Wei Jie (魏杰) es profesor de la Universidad de Tsinghua.

Las recientes medidas que ha tomado el gobierno chino para prevenir la “expansión desordenada del capital” (资本无序扩张 zīběn wú xù kuòzhāng) han sido malentendidas por las críticas internacionales como un intento de China de suprimir al capital. Wei Jie argumenta que las regulaciones están principalmente concentradas en cinco industrias: los bienes raíces, la tutoría escolar privada, el entretenimiento, el internet y las Fintech. La expansión desordenada de estas industrias ha perjudicado la economía china y agudizado las tensiones sociales. Por lo tanto, el objetivo de las regulaciones gubernamentales no es reprimir a los capitalistas, sino alentarlos a invertir en las industrias que corresponden con la estrategia nacional de desarrollo, como investigación y desarrollo de nuevo material. El autor señala que es crucial para China convertir la dependencia de las exportaciones de su economía en un crecimiento dirigido por el consumo, dado el contexto de las tensiones con Estados Unidos. Expandir la clase media (muy importante para alcanzar la prosperidad común), acelerará esta transformación y ayudará a impulsar el crecimiento sostenible. Además, la crisis de la deuda de Evergrande refleja la preocupación del gobierno de que el sector inmobiliario ponga el sistema financiero en riesgo. Hay indicios de que varios bancos han sido afectados muy negativamente por ese sector. Según Wei, alrededor de cuatro de los 180 billones de yuanes de préstamos hechos por bancos el año pasado fueron deudas incobrables, el número más alto de los últimos cuatro años. Los reguladores financieros han tomado el control de tres bancos estatales regionales para evitar la quiebra inminente. No obstante, Wei estima que es poco posible que una crisis financiera sistémica explote en China porque el gobierno ha tomado una serie de medidas para controlar los riesgos, como restringir los créditos y despedir a más de 100 ejecutivos bancarios.

Las plataformas de Big Data deberían devolver el 20 o 30% de sus ingresos a los productores de datos
Huang Qifan
Huang Qifan (黄奇帆) es profesor en la Universidad de Fudan y exalcalde de Chongqing.

A medida que la propiedad de los datos, derechos y distribución de los ingresos se convierten cada vez más en un asunto global, China está realizando algunas exploraciones útiles. En su discurso reciente, Huang Qifan señala que los datos (el “petróleo” en la era de la economía digital), son un nuevo tipo de recurso nacional básico y tienen características de un bien público. Cualquier recolección, transmisión o uso ilegal de datos puede dañar los intereses nacionales. Por lo tanto, la jurisdicción y los derechos comerciales de los datos deben pertenecer al Estado. Todas las actividades relacionadas con datos deberían ser administradas por el gobierno y cumplir con las regulaciones de seguridad de datos. Las principales ciudades podrían establecer intercambios de datos, algo que las ciudades de Shenzhen y Shanghái ya están planeando hacer. Según Huang, el intercambio de datos debería ser administrado por el Estado para proteger la seguridad de los mismos, asegurar equidad en su comercio, y romper “islas de datos” aisladas, el almacenamiento desarticulado de datos al que solo pueden acceder un grupo de personas. Mientras tanto, el precio de los datos debe establecerse por el mercado. Los ingresos del comercio de datos deberían ser distribuídos entre todas las partes relevantes, incluyendo las personas que generan datos y las plataformas de internet que los procesan. Reflejando la distribución de los derechos de propiedad intelectual, Huang sugiere que las plataformas deberían devolver el 20 o 30% de los ingresos a los productores de datos. También agrega que dado que las capacidades de procesamiento de datos serán claves para la competitividad digital del país en el futuro, es necesario activar el mercado de datos y establecer un sistema de producción de datos, incluyendo almacenamiento de datos, computación, algoritmos, e inteligencia artificial. Finalmente, Huang sostiene que los datos son en última instancia un factor de producción como la tierra, el capital, el trabajo y la tecnología, y jugarán un papel cada vez más importante en el desarrollo contínuo de la economía digital.

China no tiene escasez de carbón o electricidad, pero está usando la energía del carbón para ganar tiempo y desarrollar energía verde
Liu Yuhui
Liu Yuhui(刘煜辉) es profesor de la Academia China de Ciencias Sociales.

Muchos lugares en China sufrieron cortes de energía recientemente. Esto es debido a un suministro de energía insuficiente y a la política de “control dual” (双控 shuāng kòng) para reducir la intensidad y el consumo de energía. Según Liu Yuhui, la economía de China está experimentando un cambio profundo del “ciclo inmobiliario” al “ciclo de energía verde”. Señala que durante la Reforma y Apertura, China experimentó una rápida industrialización y urbanización conducida por el sector inmobiliario, especialmente en los últimos 20 años. Las emisiones de carbono crecieron rápidamente en este proceso, lo que también incrementó la capacidad productiva del país y los estándares de vida de la gente. El autor estima que el PBI per cápita de China alcanzará los US$ 24.000 en 2035, convirtiéndose en la economía más grande del mundo. Sin embargo, el patrón de consumo existente de energía fósil es claramente insostenible. El PCCH estableció el segundo “objetivo centenario” de convertirse en un país socialista moderno. La base para alcanzar este objetivo es promover un nuevo sistema de energía verde guiado por China, que no esté ligado al de energía fósil guiado por Estados Unidos. Según Liu, los cortes de energía causados por las emisiones de carbono de hecho generaron problemas económicos a corto plazo, pero son inevitables en este proceso de desarrollo de energía verde en China. La construcción de energía verde nace del sistema energético fósil. Por ejemplo, la construcción de energía solar requiere carbonato de sodio, vidrio y aluminio -todas materias primas que consumen mucha energía – y la electricidad necesaria para producirlas todavía está basada en el carbón. De hecho, con reservas de carbón suficientes para 60 o 70 años, China no está experimentando una escasez de carbón o energía basada en carbón. Esto, entonces, deja mucho tiempo para el desarrollo de energía limpia en el país.

Analizando las narrativas de juventud china “tumbada”
Ma Zhonghong
Ma Zhonghong (马中红) es profesora en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Soochow.

A través de una revisión histórica del léxico de moda “tumbado” (躺平tǎng píng), Ma Zhonghong hace un resumen sobre las características cambiantes de la mentalidad social y la cultura juvenil de la última década. Los términos como “parecido al Buda” (佛系 fóxì) y “tumbado”, que expresan actitudes de indiferencia y resignación, se están haciendo más contagiosos. Desde trabajadores de delivery hasta investigadores universitarios, estos sentimientos negativos tienen una fuerte resonancia entre los grupos juveniles de diferentes clases. Desprecian la arrogancia de los “altos, ricos y guapos” (高富帅 gāo fù shuài), y están insatisfechos con la desigualdad social y el status quo, aunque desean moverse hacia arriba desde una posición de la clase baja (逆袭 nì xí). Cuando las clases sociales están consolidadas y las diferencias generacionales se han convertido en hechos indiscutibles, “tumbarse” parece ser una forma alternativa de resistencia. La autora cree que esta mentalidad cultural representa una “nueva alienación” (新异化 xīn yìhuà) planteada por el sociólogo alemán Hartmut Rosa. En los años 80, el discurso de “tiempo es dinero” introdujo el concepto del tiempo como una mercancía. En los últimos años, la aceleración de la ciencia y tecnología ha intensificado el control del “sistema de tiempo” de la vida de la gente. Por ejemplo, el sistema de “cuenta atrás” que regula a los trabajadores de delivery de comida, el sistema de “promoción o dimisión” (非升即走 fēi shēng jí zǒu) para los jóvenes profesores universitarios, y la evaluación con indicadores clave de desempeño (key performance indicators o “KPI” en inglés) utilizada por las empresas han reducido a los seres humanos a ser una herramienta para algún fin. En comparación con la forma extrema de “tumbarse”, que se refiere a rendirse o renunciar, la posición más común es reconciliarse con sí mismo para encontrar una manera de vivir bien bajo un sinfín de estrés. Esta actitud refleja los esfuerzos que hacen los mileniales y la “Generación Z” por regresar a sí mismos, buscar un equilibrio entre la vida individual y la familiar, y encontrar certidumbre en la incertidumbre. En realidad, los jóvenes no pueden “tumbarse” por completo. Por lo tanto, no se trata del rechazo a luchar o trabajar como describen los principales medios de comunicación, ni del rechazo a laborar o cooperar como destaca el “manifiesto de tumbarse”. En cierto sentido, “tumbarse” puede considerarse como un intento positivo de la juventud actual por reflexionar sobre el valor de su existencia e identidad, y de redefinirse a ellos mismos según la situación actual. Además, es una manera de rechazar la resignación sin sentido, la involución (内卷 nèi juǎn) y la obediencia ciega.

Cómo Zhou Enlai promovió la construcción del Ferrocarril Tanzania-Zambia, símbolo del internacionalismo
Xue Lin
Xue Lin(薛琳) es profesor asociado de la Academia de Liderazgo Ejecutivo de China en Yan’an, miembro de la Asociación de Investigación de Literatura – Sociedad de Investigación del Pensamiento y Vida de Zhou Enlai del PCCH.

A finales de octubre de 1970, la construcción del Ferrocarril Tanzania-Zambia (坦赞铁路 tǎn zàn tiělù), un proyecto histórico de la solidaridad de China con los países de África, comenzó oficialmente. En su artículo, Xue Lin enfatiza el rol clave que jugó el Premier Zhou Enlai en promover la construcción del Ferrocarril TAZARA. En los años 60, cuando los créditos de Occidente para financiar el proyecto fueron negados repetidamente, estos dos países volvieron su esperanza a China. Debido a la gran inversión financiera requerida, hubo dudas al inicio dentro del Comité Central del PCCH sobre si China podría proveer la asistencia. Sin embargo, Zhou, que estableció el nuevo trabajo de ayuda exterior de China, remarcó que ayudar a los países de África y Asia era un deber internacionalista ineludible de China. Según Zhou, “concentrar los esfuerzos para ayudar a la construcción de un proyecto tan grande no solamente será de importancia para Tanzania y Zambia, sino que jugará un papel importante en el apoyo a la liberación del sur de África”. El ferrocarril podría ayudar a Zambia (sin salida al mar) a acceder al Océano Índico, a facilitar el comercio entre países africanos y a debilitar el control imperialista y colonial. Durante la etapa de toma de decisiones, Zhou estudió diligentemente el plan de ayuda con el Ministro de Ferrocarriles Lu Zhengcao (吕正操)y afirmó la posición de China al Presidente de Tanzania, Julius Nyerere: “Luego de que se complete el ferrocarril, la soberanía le pertenecerá a usted y a Zambia” y agregó “También les enseñaremos sobre tecnología”. La postura positiva de China, a diferencia de la de Occidente, condujo eventualmente a un acuerdo de principios. Durante la fase de construcción, Zhou se basó también en varios años de experiencia en la construcción de ferrocarriles nacionales para resolver múltiples desafíos en la exploración, construcción y esquemas de devolución de los créditos, lo que aseguró el buen progreso del proyecto. El Ferrocarril TAZARA tardó seis años en completarse, con China enviando más de 50.000 trabajadores, 70 de los cuales sacrificaron sus vidas. El apoyo de China a la construcción del ferrocarril no solo contradijo las dudas sobre la fortaleza y la capacidad tecnológica del país, sino que además lo ayudó a ganar un firme apoyo político en los países africanos, convirtiéndolo en un momento histórico de la amistad sino-africana.

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