es Voces de China
N° 54 | 01.08.2022
Los “ferrocarriles de ensueño” dibujados por adolescentes africanos. [ke.mofcom.gov.cn]
¿La iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global de Biden (de US$ 600.000 millones) puede “reemplazar” el rol de China en África?
Mǎ Hànzhì (马汉智)
Ma Hanzhi es investigador asistente del Departamento de Países en Desarrollo del Instituto de Estudios Internacionales de China. Sus principales campos de investigación son el desarrollo africano y las relaciones sino-africanas.

Contexto:

El lanzamiento de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global (PGII, por sus siglas en inglés) en la cumbre del G7 es otro ejemplo de la implacable presión del gobierno de Biden para intentar socavar la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), liderada por China. Para financiar la PGII, Occidente declaró sus intenciones de invertir US$ 600.000 millones en infraestructura en países en desarrollo para 2027. Guancha entrevistó a Ma Hanzhi sobre su evaluación de los posibles impactos de la PGII en el continente africano.

Puntos clave:

  • El objetivo de asignar US$ 600.000 millones es más creíble que la iniciativa B3W, lanzada en la cumbre del G7 del año pasado, con una suma ridícula de US$ 40 billones. Desde el punto de vista de la financiación, la PGII ya integró US$ 300.000 millones prometidos por la Iniciativa Global Gateway de la Unión Europea, de los cuales US$ 150.000 millones se destinan a inversiones en proyectos africanos. Se enfoca en cuatro áreas principales: energía limpia, sistemas de salud, igualdad de género y tecnologías de la información y la comunicación (TICs). También tiene un enfoque más pragmático.
  • Estados Unidos busca usar la PGII como plataforma para competir contra la BRI, remodelar su posición de poder blando en el desarrollo global y allanar el camino para que el capital estadounidense entre en el mercado africano, intentando así debilitar la posición de China en el desarrollo de proyectos de infraestructura.
  • Washington quiere reafirmar su política exterior con una “diplomacia orientada al valor”, especialmente en ciertos sectores. Bajo el slogan de “tecnologías de la comunicación justas y transparentes”, intenta excluir a las compañías chinas de TICs del mercado africano, para que los gigantes tecnológicos estadounidenses puedan establecer su hegemonía digital y acceder fácilmente a los activos de datos en África. En definitiva, esto resultará en una ola de privatizaciones de proyectos públicos clave, como lo demostró, en los últimos años, la “Iniciativa de Electricidad para África”.
  • Los principales proyectos piloto de inversión anunciados por la PGII son para África. Esto es porque el continente tiene un gran potencial para inversiones en el mercado de la construcción de infraestructura transfronteriza. También cuenta con mucha población jóven y, en general, su economía crece rápidamente. Sin embargo, Estados Unidos se enfoca principalmente en algunos países que ya están más desarrollados estructuralmente. Esta decisión deliberada sobre los proyectos piloto agravará aún más las brechas en el desarrollo regional.
  • La estrategia de la PGII es una respuesta directa a la Iniciativa para el Desarrollo Global de China (GDI, por sus siglas en inglés), lanzada recientemente. En lugar de trabajar con la BRI en las cuatro áreas principales, el programa de la PGII forzará a algunos países a rechazar propuestas de proyectos de China, a menos que estén dispuestos a enfrentar las sanciones lideradas por Estados Unidos en sus distintas formas, como la desestabilización del gobierno.
  • China debe mejorar sus esfuerzos para la BRI en tres aspectos: 1) entender y satisfacer mejor las necesidades de la población local, especialmente a través de beneficios tangibles en proyectos locales de pequeña escala; 2) explorar y mejorar la sustentabilidad de las herramientas de financiación para reducir la presión del endeudamiento a largo plazo de los países africanos y; 3) si es posible, intentar trabajar junto a algunas compañías europeas y aprovechar su experiencia en una posible cooperación.
  • Finalmente, África puede elegir sus propios socios para su desarrollo económico. Occidente, liderado por Estados Unidos, debería abandonar su mentalidad neocolonial y de Guerra Fría y dejar de decirle y dictarle a África que debería o no debería hacer. Las inversiones son bienvenidas en África, y todas las partes deberían enfocarse en generar beneficios reales y tangibles para apoyar el desarrollo de África.
Los cambios de China y el mundo desde 2008 hasta hoy
Yáo Zhōngqiū (姚中秋)
Yao Zhongqiu es profesor en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Renmin y profesor en el Instituto Avanzado de Estudios Confucianos de la Universidad de Shandong. Desde 2008, se convirtió en el principal intelectual en abandonar la escuela neoliberal. Actualmente está trabajando en crear un marco para la nueva escuela de pensamiento china, llamada Política Histórica.

Contexto:

14 años pasaron entre los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 y los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, ambos en Beijing. El clima de época y la mentalidad nacional cambiaron profundamente durante este período. Desde la perspectiva de Yao, hay tres razones fundamentales:1) el sistema capitalista mundial está atravesando una profunda crisis económica y política; 2) China se está convirtiendo en el centro de atención mundial; 3) la percepción del pueblo chino sobre su propio país, Occidente y Estados Unidos en particular, experimentó un giro dramático.

Puntos clave:

  • Durante los últimos dos siglos, el sistema mundial atravesó múltiples cambios estructurales. El más reciente comenzó con los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, cuando el mundo fue testigo de los grandes avances del pueblo chino. Ese mismo año, estalló la crisis financiera global más grande desde la Gran Depresión, que socavó profundamente la confianza en el sistema capitalista y sus valores liberales.
  • En los años que siguieron al 2008, la cooperación entre China y EE. UU. continuó con normalidad. Las élites chinas seguían creyendo que una China emergente y próspera podría integrarse a la llamada comunidad internacional. Sin embargo, a partir de 2014 la relación entre ambos países se convirtió, gradualmente, en una “rivalidad entre superpotencias”. Dado que Occidente teme perder su posición dominante en el viejo orden mundial, cambió su política de la cooperación a la contención, perturbando significativamente la agenda de desarrollo de China.
  • El poder económico de China es también la base para construir la autoconfianza cultural y política, y desde el 18° Congreso Nacional del PCCH, China ha demostrado firmemente que continuará en el camino del socialismo. Las élites políticas y culturales estadounidenses dieron entonces un giro a su política y abogaron por una estrategia de desacoplamiento, tanto económica como tecnológica. China se volcó a una estrategia de desarrollo de doble circulación para mantener su progreso económico. De esta forma, las economías china y estadounidense están, de hecho, desacopladas parcialmente.
  • La dirección más importante de los esfuerzos intelectuales actuales es desarrollar el marxismo bajo el contexto chino y revivir “la cultura y el ADN de China”, especialmente con la nueva interpretación política del confucianismo. Esto demuestra que el ambiente académico de China ha comenzado a replantear sus propios fundamentos filosóficos para las ciencias sociales y a “liberarse” a sí mismo de la doctrina neoliberal.
  • Como el mayor productor industrial y comercializador de commodities del mundo, China propuso la Iniciativa de la Franja y la Ruta, el concepto de una comunidad con futuro compartido para la humanidad y la Iniciativa de Desarrollo Global. Un nuevo “sistema mundial en desarrollo” está tomando forma. En oposición a este internacionalismo, EE. UU. aboga por su agenda “América Primero”, basada en el racismo como valor dominante tanto para políticas internas como internacionales. Esto priva a Estados Unidos de su posición moral universal y de su tutela del orden internacional.
  • El sistema capitalista global, neoliberal y unipolar está colapsando. En el futuro, veremos la emergencia de dos sistemas: uno es el “sistema mundial en desarrollo” conducido por China, con la equidad como su valor principal y el desarrollo como su objetivo, proveyendo la tecnología necesaria y el apoyo industrial al Sur Global. El otro es el cada vez más reducido y moribundo sistema capitalista liderado por EE. UU., que se esfuerza por salvaguardar los intereses de unos pocos países desarrollados y ejercer su monopolio tecnológico e industrial.
  • La era post pandemia estará marcada por una lucha feroz y a largo plazo entre dos sistemas. Solo a través de la “Gran Lucha” que rompa con el monopolio militar, tecnológico y económico de Estados Unidos, más pueblos y países podrán unirse y marcar el camino para la construcción de una nueva forma de la civilización humana.

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