es Voces de China
N° 19 | 07.11.2021
La “ventaja del jugador tardío” de China en alcanzar la neutralidad de carbono
Li Junfeng
Li Junfeng (李俊峰) es exdirector del Centro Nacional para Estrategia y Cooperación Internacional en el Cambio Climático

Una semana antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26 en Glasgow, China entregó sus objetivos y planes de implementación respecto al clima a las Naciones Unidas. El país tiene la meta de alcanzar el pico de emisiones de CO2 en 2030 y lograr la neutralidad de carbono en 2060. Sin embargo, mucha gente sigue siendo escéptica acerca de si China puede cumplir sus compromisos. Li Junfeng cree que el país va a lograr sus objetivos. A partir de 2006, China ha implementado medidas efectivas de reducción de carbono, como la política de “doble control” para reducir la intensidad y el consumo energético con indicadores clave de desempeño en todos los niveles de los gobiernos regionales. En 2013, la mayoría de las provincias experimentaron un crecimiento desacelerado de emisiones de carbono, excepto seis provincias y regiones autónomas, incluyendo Ningxia, Xinjiang y Mongolia Interior. Con una tasa de crecimiento de emisiones del 2% al año, estas regiones representan el 70% del crecimiento total de China. Aunque el consumo de carbono de China rebotó entre 2017 y 2019, la tasa de crecimiento de emisiones medias de carbono al año se ha estado desacelerando, disminuyendo desde el 12,7% durante el décimo Plan Quinquenal (2001-2005) hasta el 1,7% durante el decimotercer Plan Quinquenal (2016-2020). Siguiendo esta tendencia, China podría llegar al pico de emisiones en 2025. Además, Li argumenta que China tiene la “ventaja del jugador tardío” (后发优势 hòu fā yōushì), es decir, necesita lograr un nivel más bajo del pico per cápita para que el costo de las nuevas tecnologías energéticas sea inferior al costo de los países desarrollados que ya ha llegado a sus picos. Por ejemplo, Estados Unidos alcanzó el pico de emisiones en 2007 con casi 20 toneladas de emisiones per cápita, que fue el doble de las de China en 2019 (10 toneladas per cápita). Aparte de ello, el costo de energías no fósiles de China y sobre todo de las renovables, ha bajado significativamente, siendo más competitivo: el costo unitario de las células fotovoltaicas, que son dispositivos que convierten el sol en energía, ha disminuido en más del 80% desde 2010. La mayoría de las regiones ya cuentan con las condiciones para la paridad de red, es decir que el costo de las energías limpias equivalga al de las energías convencionales. Así mismo, China ha mantenido la ventaja de tener más vehículos eléctricos en el mundo. Estos factores juntos ayudarán a China a alcanzar la neutralidad de carbono en 2060.

Cómo China responde al apoyo estadounidense a la participación de Taiwán en el “Sistema de la ONU”
Tian Feilong
Tian Feilong (田飞龙) es profesor asociado de la Escuela de Estudios Avanzados/Escuela de Derecho de la Universidad de Beihang

Recientemente Estados Unidos ha aumentado sus provocaciones respecto a Taiwán, desafiando la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de China. El Secretario de Estado Antony Blinken declaró el apoyo a la incorporación de Taiwán en el “Sistema de las Naciones Unidas”. Según Tian Feilong, Estados Unidos está utilizando su hegemonía para luchar por los presuntos derechos legales internacionales de la isla, y ha mostrado la intención de revertir la “Resolución 2758”. Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1971, la Resolución confirmó la legitimidad de la República Popular de China como el único representante del pueblo chino, que fue previamente representada por la “República de China” en Taiwán, y clasificó que el asunto de Taiwán era asunto interno de la soberanía china. Desde la perspectiva legal de la Guerra Civil, la República de China liderada por el Kuomintang había perdido su legitimidad en 1949 cuando se retiró a Taiwán después de ser derrotada por el Partido Comunista de China. En términos de las relaciones sino estadounidenses y la hegemonía estadounidense, los “Tres comunicados conjuntos chino-estadounidenses” (emitido en 1972, 1978 y 1982) fueron fundamentales para el restablecimiento de las relaciones estables entre los dos países. Emitidos por ambos lados, los Comunicados establecieron la política de “Una sola China” (一个中国 yīgè zhōngguó). Sin embargo, para interferir en los asuntos de Taiwán y prevenir la reunificación entre ambos lados del Estrecho, Estados Unidos impuso jurisdicción ilegal de brazo largo y control “casi-colonial” en la isla a través de legislación doméstica, como la Ley de Relaciones de Taiwán (1979). Como consecuencia, el consenso establecido por los Comunicados y el principio clave de “Una sola China” fueron debilitados y suprimidos en el sistema jurídico de Estados Unidos. Tian señala que la “reunificación pacífica y (la política de) un país, dos sistemas” (和平统一,一国两制 hépíng tǒngyī, yīguóliǎngzhì) es una solución consistente y la mejor para el asunto de Taiwán. Si se cumplen las condiciones domésticas e internacionales, Taiwán podrá explorar esta solución basada en el modelo de Hong Kong. No obstante, el autor no es optimista con esta solución. Si la isla insistiera en buscar la “independencia de Taiwán”, y si Estados Unidos siguiera jugando la “carta de Taiwán” para una Guerra Fría extrema, llegará el momento en que se derrumbe la cuestión de Taiwán.

El próximo desafío de China: de la seguridad alimentaria a la seguridad del suministro de alimentos
Chen Xiwen
Chen Xiwen (陈锡文) es miembro del Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo, presidente del Comité de Agricultura y Rural del Congreso Nacional del Pueblo

China ha concedido gran importancia a garantizar la autosuficiencia en granos y la seguridad absoluta de los alimentos básicos (口粮绝对安全 kǒuliáng juéduì ānquán). Durante seis años consecutivos, la producción total anual de granos de China se mantuvo por encima de 650 millones de toneladas (2015-2020) y la producción per cápita superó los 470 kg, muy por encima del estándar internacional de seguridad alimentaria (400 kg per cápita). Sin embargo, según Chen Xiwen, la dependencia del país de los mercados internacionales para productos alimenticios clave sigue siendo alta. Por ejemplo, se importan más del 30% del azúcar, la carne bovina y la leche, y el 70% del aceite comestible. Como país con una gran población, la dependencia de China de las importaciones de alimentos plantea una variedad de riesgos. El año pasado, durante la pandemia de COVID-19, 18 países restringieron las exportaciones de alimentos y otros productos agrícolas, lo que afectó la cadena de suministro global y provocó importantes fluctuaciones de precios. Dado que China se ha convertido en una sociedad moderadamente próspera (全面小康社会 quánmiàn xiǎokāng shèhuì), Chen propone que el concepto de "seguridad alimentaria" (粮食安全 liángshí ānquán) debería expandirse al concepto más amplio de "seguridad del suministro de alimentos" (食物供给安全 shíwù gōngjǐ ānquán). El país debe mejorar su propia capacidad de suministro de alimentos, especialmente en alimentos básicos importantes, como cereales, aceite y azúcar. En primer lugar, China debe adherirse estrictamente a la tierra mínima cultivable de 1.800 millones de mu (120 millones de hectáreas) establecida por la política de "línea roja" del gobierno. La tierra cultivable del país es actualmente de 1.920 millones de mu (128 millones de hectáreas), pero disminuyó en 113 millones de mu (7,5 millones de hectáreas) en la última década. Para mejorar los niveles de rendimiento agrícola, China debe promover la innovación de la industria de semillas y el progreso en ciencia y tecnología agrícola. Por ejemplo, el rendimiento de maíz de China de 6,32 toneladas por hectárea (2020) es un 9,3% más alto que el promedio mundial de 5,78 toneladas, pero sigue siendo mucho más bajo que el de Estados Unidos, Brasil y Argentina. Mientras tanto, el autor reconoce que China no puede depender únicamente de los recursos internos para alimentar al 18% de la población mundial con solo el 9% de la tierra cultivable total. Por lo tanto, el establecimiento de una cadena de suministro de alimentos internacional estable y segura es una elección inevitable y necesaria.

Vida y felicidad de los jóvenes inquilinos en las megaciudades de China
Xiang Jun
Xiang Jun (项 军) es profesor de la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Shanghai. Xiang se especializa en estudios de clase y movilidad social, mentalidad social y sociología económica.

Resolver los problemas de vivienda en las grandes ciudades es una de las principales prioridades del gobierno chino este año. Xiang Jun analiza las condiciones de vida y de trabajo y la mentalidad social de tres tipos de inquilinos, según una encuesta realizada en 2019 a más de 4.000 personas de diez megaciudades. El primer grupo de inquilinos (26%) incluye a aquellos que tienen un registro de hogar local (户口 hùkǒu), el sistema que registra el lugar oficial de residencia permanente de cada persona china. Este grupo tiene la mayor satisfacción, estabilidad laboral y nivel de felicidad. Los otros dos grupos están compuestos principalmente por inquilinos nacidos después de las décadas de 1980 y 1990 que no han obtenido el registro de hogar local. Un grupo de inquilinos (45%) está compuesto por personas con educación universitaria (大学以上 dàxué yǐshàng)con ingresos medios altos (US$ 18.750 anuales per cápita), que trabajan como profesionales, personal técnico y trabajadores de cuello blanco. Sin embargo, su satisfacción laboral, sus condiciones de vida y sus niveles de consumo son más bajos que los de los propietarios. Dado que el alquiler representa la mayor parte del gasto del hogar y la pesada carga financiera del cuidado de los padres, este grupo de inquilinos tiene que limitar su propio consumo cultural y gastos en educación de sus hijos. Como resultado, su sentido de equidad social y felicidad es generalmente bajo. El tercer grupo (29%) incluye residentes no locales con un nivel de educación relativamente más bajo (por debajo del nivel universitario 大学以下 dàxué yǐxià) y con un ingreso menor a US$ 15.626 anuales per cápita, incluyendo a los trabajadores de servicios de delivery y de construcción. Tienen la más baja estabilidad laboral, el peor ambiente de trabajo, peores condiciones de vida y sienten un mayor rechazo por parte de los locales que los otros grupos. Aunque contribuye en gran medida a la vida que disfrutan los residentes urbanos locales, este grupo sigue siendo el más vulnerable. El autor sugiere que el gobierno debería implementar políticas más equitativas y proporcionar más recursos y servicios públicos para estos dos grupos de inquilinos con el fin de reducir el estrés en sus vidas y mejorar su bienestar y sentido de pertenencia.

El legado histórico de la República Soviética de China en su 90º aniversario
Luo Huilan
Luo Huilan (罗惠兰) es profesor en la Escuela del Partido del Comité Provincial de Jiangxi del Partido Comunista de China
Zheng Yanming
Zheng Yanming (郑炎明) es el subsecretario del Comité del Partido y presidente del Colegio Vocacional Juvenil de Jiangxi

El 7 de noviembre de este año marca el 90º aniversario de la fundación de la República Soviética de China (中华苏维埃共和国 zhōnghuá sūwéi'āi gònghéguó) en la provincia sureste de Jiangxi. Luo Huilan y Zheng Yanming señalan que el establecimiento del Soviet marcó la primera vez que el gobierno político del Partido Comunista de China (PCCH) tomó la forma de un estado. Los logros económicos, democráticos y culturales de este período sirvieron como un anticipo de la futura gobernanza del país por parte del PCCH. La República Soviética formuló creativamente una serie de políticas económicas efectivas que priorizaron la producción agrícola en la construcción económica, aseguró que el gobierno no tuviera el monopolio del comercio de granos ni interfiriera en el mercado de materias primas, y promovió el desarrollo de la economía privada según las necesidades del Soviet. Durante la Guerra Civil, los logros en la construcción económica ayudaron a salvaguardar sus operaciones contra las campañas militares (围剿战争 fǎn wéijiǎo zhànzhēng, 1930-1934) lanzadas por el Kuomintang (Partido Nacionalista). La República Soviética no solo pudo proporcionar suministros para 100.000 soldados del Ejército Rojo, sino que también mejoró la vida de la gente. Además, la teoría y la práctica legales de este período sentaron las bases para el sistema legal de la Nueva China. En solo tres años después de su establecimiento, la República Soviética había promulgado más de 130 leyes y reglamentos. Entre ellos se encontraba el Esquema Constitucional (宪法大纲 xiànfǎ dàgāng), la primera declaración de los derechos del pueblo en la historia de China, que colocó la protección de la soberanía nacional contra el imperialismo como la primera prioridad. En segundo lugar, para salvaguardar el derecho a la vida de las personas, el gobierno soviético llevó a cabo una reforma agraria y promulgó una ley agraria para garantizar la subsistencia de los campesinos sin tierra. También se implementaron leyes laborales para proteger los derechos de los trabajadores, mientras que las reformas políticas garantizaron el sufragio universal y la igualdad de derechos independientemente del género, la religión o la etnia. Luo reconoce que las leyes y regulaciones promulgadas durante las etapas media y tardía de la República Soviética se vieron afectadas por algunos errores de tendencia izquierdista (左倾错误 zuǒqīng cuòwù). Sin embargo, los logros del gobierno en garantizar los derechos a la subsistencia, la democracia, la cultura, la educación y la igualdad de género para la inmensa mayoría no deben subestimarse.

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