es Voces de China
N° 69 | 20.11.2022
Un campesino en la cosecha de soja en una granja de la provincia de Anhui. [VCG]
Se necesitan urgentemente nuevas estrategias para el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria de China
Chén Wénshèng (陈文胜)
Chen Wensheng es profesor, supervisor de doctorado y director del Instituto para la Revitalización Rural de China de la Universidad Normal de Hunan.

Contexto:

China debe alimentar más de un quinto de la población mundial con menos de un décimo de la tierra cultivable del mundo. En los últimos diez años, la producción de granos de China creció constantemente. Mientras que la demanda de granos crece con la industrialización y la urbanización del país, las limitaciones de recursos y del medio ambiente son cada vez mayores y la contribución del sector agrícola al PBI está disminuyendo. Estos desafíos afectaron el desarrollo estable de la economía nacional. La crisis alimentaria mundial puso la capacidad de producción agrícola en el centro de la competencia. Al mismo tiempo, la agricultura debe jugar un rol en la protección ecológica, la regulación ambiental y el desarrollo de la bioenergía, como parte de la transformación en una sociedad más moderna. Estos desafíos ponen cada vez más de relieve el rol estratégico de la agricultura para fortalecer la supervivencia nacional, consolidar la economía nacional y aumentar la competitividad internacional.

Puntos clave:

Estrategias para el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria: romper la tradicional división internacional del trabajo y convertirse en el núcleo de la competencia global

  • La estrategia del desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria de China no se debe basar en su ventaja comparativa dentro de la actual división internacional del trabajo. La demanda alimentaria doméstica no puede depender del mercado de alimentos que está monopolizado por algunos países desarrollados o incluso, en algunas instancias, por algunas pocas compañías. China no puede situar a la seguridad alimentaria solamente en términos de satisfacción de la demanda interna de alimentos ni depender únicamente de la mano de obra barata y el alto consumo de energía, mientras se sigue dañando el medio ambiente para producir productos de gama baja. Es necesario tener más influencia en la importación, la exportación y la fijación de precios en el mercado mundial de alimentos, y transformar la excesiva capacidad de producción agrícola en bioenergía, mejorando así la participación y la voz de China en el campo de la bioenergía.

Establecer una nueva estrategia global para la seguridad alimentaria de China

  • La seguridad alimentaria también es importante para la seguridad militar y política. El desarrollo de un mercado mundial de alimentos impulsará la fortaleza económica y la competitividad global. Actualmente, Estados Unidos y otros países desarrollados imponen una hegemonía agrícola, utilizando los alimentos para frenar la integración económica, política y cultural entre otros países. Es necesario integrar la seguridad alimentaria en el sistema estratégico de seguridad nacional de China dentro del contexto mundial, fortalecer las bases de la agricultura nacional y asegurar la seguridad alimentaria nacional para frenar el hegemonismo.

Aumentar la seguridad alimentaria nacional mejorando la competitividad en el mercado mundial de alimentos

  • Como un país tradicionalmente importante en la agricultura y la producción de alimentos, China no debería enfocarse en su propia seguridad alimentaria en esta crisis alimentaria mundial porque perdería su voz en el mercado agrícola mundial. En cambio, China debería transformar su fuerte capacidad de producción de alimentos en una poderosa ventaja competitiva en el mercado internacional para competir mejor con Estados Unidos y otros países desarrollados de Occidente. Para lograr esto, China debe concentrarse en sus ventajas en la producción de bajo costo, continuar su desarrollo de alta tecnología y tecnologías de la información y mejorar los mecanismos de regulación del mercado en el siempre cambiante mercado internacional de alimentos.

La garantía definitiva de la seguridad alimentaria china: el equilibrio entre el aumento del rendimiento de los cereales y el ingreso de los agricultores

  • China debe asegurar la unidad del aumento de la producción de los cereales y el ingreso de los agricultores para proteger su entusiasmo. No puede dejar que sus granjeros entren en una competencia desigual con sus homólogos occidentales, que están fuertemente subsidiados. China debería aplicar una política eficaz de subsidios fiscales, usar más instrumentos del mercado que activen la motivación de los agricultores para aumentar la producción de alimentos y canalizar los recursos hacia las áreas rurales para acelerar la modernización agrícola. El precio mínimo protegido de los alimentos debería basarse en los siguientes factores: el precio medio de la mano de obra, el precio y la tasa de crecimiento de los materiales de producción agrícola, el beneficio social medio de los insumos técnicos y de capital, y la tasa de inflación.
En un juego de la soja dominado por el capital, nadie gana
Wáng Shàoguāng (王绍光)
Wang Shaoguang es profesor emérito del Departamento de Gobierno y Administración Pública de la Universidad China de Hong Kong.

Contexto:

China ha pasado de ser el mayor productor mundial de soja a su mayor importador mundial. Está atrapada y no puede salir del “juego de la soja”, dominado por cuatro grandes comerciantes internacionales de granos. El capital internacional se convirtió en el único jugador rentable de este juego.

Puntos clave:

China: del dominio a la dependencia de la soja

  • China contaba con alrededor del 90% de la producción mundial de soja hasta la Segunda Guerra Mundial.
  • De 1964 a 2010, la producción anual de soja en China se mantuvo relativamente estable en un promedio de 16 millones de toneladas, pero su participación en el mercado cayó del 23,3% en 1961 al 5,55% en 2011. Estados Unidos, Brasil y Argentina se han convertido en los tres mayores productores de soja en el mundo.
  • En marcado contraste con su producción estable, el consumo de soja del país pasó de menos de 8 a 70 millones de toneladas entre 1964 y 2010, y luego a 108,72 millones en 2021. La brecha entre el consumo y la producción se ha cubierto totalmente con las importaciones.
  • Ahora, el 60% de las exportaciones mundiales de soja van hacia el mercado chino, y el país se ha convertido en el mayor importador del cereal.

La soja, de alimento a commodity

  • Entre los millones de campesinos productores de soja de todo el mundo y los miles de millones de consumidores, existe una compleja y altamente desarrollada cadena de suministro (de los nuevos descubrimientos en biología a la producción y distribución de la soja) que es controlada por unas pocas grandes empresas internacionales. Ellas monopolizan el mercado en cada eslabón de la cadena, incluyendo la genética, las semillas, los pesticidas, los fertilizantes, el comercio, la producción y las ventas al por mayor y la distribución al por menor, con el fin de maximizar las ganancias. Para estos monopolios capitalistas, el mayor atractivo de acaparar el mercado de la soja es que es apta para su cultivo con uso intensivo de capital y a gran escala.
  • Los cuatro mayores comerciantes internacionales de granos, Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Cargill, and Louis Dreyfus, llamados “ABCD”, controlan el 80% del volumen comercial de granos y el 90% del volumen comercial de soja globalmente. De estas cuatro empresas, las primeras tres tienen sede en EE. UU. y la última es francesa. Cada una de ellas controla los diferentes eslabones de la cadena mediante varias formas de alianzas estratégicas, eliminando así cualquier competidor a sus monopolios.
  • Mediante la concesión de préstamos para la producción, la construcción de facilidades de transporte (vías, rutas, puertos) y el monopolio del mercado, “ABCD” ha tomado el control de la producción de soja en Norteamérica y Sudamérica, forzando a los productores a vender soja a precios extremadamente bajos para devolver sus préstamos. Comprar barato y vender caro, en el mercado internacional de futuros, es el “juego financiero” más familiar para el capital.

Los consumidores, los productores y la naturaleza pagan el precio de la codicia del capital

  • Los consumidores son las víctimas de la conducta monopólica del capital transnacional. Especialmente en países con un alto nivel de concentración del mercado, la brecha entre el precio al por menor y el precio de producción de la soja está creciendo, y los consumidores son los que están pagando por este monopolio capitalista.
  • Paso a paso, el capital internacional se hizo de los campos de los campesinos pobres a gran escala, reemplazando los pequeños y diversificados métodos de producción. La propiedad de la tierra se concentró profundamente en las manos de grandes terratenientes e inversores. Un gran número de familias campesinas se quedaron sin tierras, y las oportunidades de empleo ofrecidas por las granjas se redujeron drásticamente. Mudarse a la ciudad significaba vivir en los barrios marginales, pero quedarse en el campo implicaba morir de hambre.
  • Asimismo, el monopolio del capital en la cadena de suministro, producción y distribución de la soja ha tenido un gran impacto negativo en la naturaleza. El rápido crecimiento de la producción de soja en Brasil ha sido una de las principales razones para la deforestación y quema masiva de la selva amazónica, convirtiendo este “pulmón del planeta” en un “emisor de carbono”, y haciendo de Brasil uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo. El 75% de las emisiones de carbono de Brasil son resultado de la destrucción de la selva tropical.

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